
En el exclusivo mundo de los superyates, donde la perfección es el estándar, pocos nombres resuenan con la misma fuerza que KISMET, la última creación de Lürssen. Con 122 metros de eslora y un diseño vanguardista, esta obra maestra del mar combina innovación, artesanía y un nivel de exclusividad sin precedentes.
El diseño exterior de KISMET, firmado por Nuvolari Lenard, impone una silueta elegante y poderosa. Cada línea refleja su carácter audaz, desde el imponente mascarón de proa en forma de jaguar hasta los detalles náuticos de inspiración Art Deco. En su interior, el estudio Reymond Langton Design ha creado un universo sensorial que transporta a los huéspedes a través de diferentes épocas y estilos. Desde la opulencia de Versalles hasta el glamour del Hollywood de los años 20, cada estancia está diseñada como una obra de arte.




El vestíbulo central es un homenaje al lujo atemporal: un candelabro dorado de 4.5 metros, suspendido en un atrio de tres niveles, evoca la grandiosidad de La Galería de los Espejos del Palacio de Versalles. Al descender la majestuosa escalera, el diseño se transforma en una sinfonía de texturas y colores, con muros de cristal egomisé, techos de mármol grabado y detalles en cuero embellecido.
A bordo de KISMET, el entretenimiento es una experiencia personalizada. El salón principal alberga un piano de diseño futurista de Boganyi, capaz de tocar de forma autónoma, creando la atmósfera perfecta para cada momento. A pocos pasos, una discoteca oculta bajo alfombras de lujo se transforma con luces LED interactivas y un suelo de vidrio retroiluminado, evocando los exclusivos clubes de Ibiza.




La cubierta de la piscina es un oasis de relajación y sofisticación, con una cascada integrada que fluye desde la cubierta superior, creando un efecto visual impresionante. Para las noches estrelladas, el jacuzzi del solárium se convierte en un mirador celestial, rodeado por las camas balinesas más grandes jamás instaladas en un superyate.
En la zona de cine submarino, la tecnología y la estética se encuentran en perfecta armonía. Tres ventanales de casi tres metros permiten admirar la vida marina en tiempo real, mientras una pantalla de 160 pulgadas desciende desde el techo, transformando el espacio en una sala de proyección privada.
La innovación es el sello distintivo de KISMET. Su propulsión híbrida, desarrollada por los ingenieros de Lürssen, permite navegar en modo completamente eléctrico durante 15 minutos, reduciendo su impacto ambiental sin sacrificar el rendimiento. Además, su estructura incorpora la mayor pieza de vidrio estructural jamás instalada en un yate, logrando una transición fluida entre los espacios interiores y exteriores.




El spa de última generación lleva el bienestar a otro nivel, con un circuito que incluye crioterapia, baños de hielo, hammam, sauna, terapia de barro y una sala de nieve artificial. La experiencia se complementa con una piscina de inmersión y una zona de meditación inspirada en los santuarios de Bali.
Pensado para quienes exigen lo mejor, KISMET redefine el significado del lujo en alta mar. Su helipuerto multifuncional puede convertirse en un cine al aire libre, una pista de baile o incluso una cancha de baloncesto con certificación NBA. Sus suites de invitados, cada una con una temática única, están inspiradas en elementos naturales y casas de moda icónicas, con detalles en cristal Lalique, tapices bordados a mano y mobiliario de edición limitada.



Desde su primera travesía, KISMET no solo ha elevado los estándares de la náutica de lujo, sino que se ha consolidado como una obra maestra de la ingeniería y el diseño. Un yate que no solo navega por los océanos, sino que también transporta a sus huéspedes a una dimensión donde la elegancia, la innovación y la exclusividad se encuentran en perfecta armonía.
Fotos: cortesía.
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